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jueves, 04 de mayo de 2006

El Barça, se hace con el titulo liguero gracias a la contundente racha de triunfos entre la jornada 8 y la 21

Campeonato que premia la regularidad, trofeo que se alcanza con un nutrido grupo de victorias y sin caer en el pozo sucesivo de las derrotas. Premisas que el Barça ha cubierto a la perfección para alcanzar un título labrado en una contundente racha de triunfos entre la jornada 8 y la 21.

El Barça arrancó irregular. Flojo de biorritmos. Entre Bonano y los palos, los azulgrana sumaron un único punto en su estreno ante el Alavés. Esa mezcla de mala suerte y de falta de puntería inició un duro periplo, con varios empates como local (Valencia y Zaragoza), y una derrota a domicilio, ante el Atlético de Madrid.

Rijkaard contemplaba con escepticismo el horizonte. Tal era su desencanto que jugó fuerte. El técnico holandés alertaba a sus estrellas. No iba a dejar que el relajamiento atrapase a sus 'cracks'. Sin Ronaldinho ni Deco, el Barça dio un golpe de timón ante el Betis con una goleada (1-4) consumada bajo los dominios de Samuel Eto'o.

El gesto de Rijkaard tuvo premio pocas jornadas después. Tras un apurado empate en el Camp Nou ante el Zaragoza, el Barça se exhibió en Riazor. Pese a que el Deportivo remontó un 1-3 en los instantes finales, los azulgrana exhibieron sus mejores virtudes. El fútbol de precisión y el poder ofensivo tuvieron escasa recompensa por culpa de la desconcentración final.

El Barça empezaba a carburar. Su columna vertebral (Valdés, Puyol, Márquez, Edmilson, Xavi, Deco, Ronaldinho y Eto'o) se ponía las pilas mientras la irrupción de la temporada, Leo Messi, estaba a un paso de lanzarse al estrellato. Los azulgrana sacaron provecho de los beneficios del calendario y recuperaron aire a marchas forzadas. Tres victorias consecutivas como locales consumadas con 10 goles a favor y ninguno en contra ante Osasuna (3-0), Real Sociedad (5-0) y Málaga (2-0) le catapultaron hacia el liderato.

Sin freno

Esos triunfos le dieron el espaldarazo definitivo a un bloque convencido de sus opciones. El Barça puso la sexta. Pisó a fondo el acelerador y salió despedido hacia el título. Catorce victorias consecutivas aderezadas con una noche histórica ante el Real Madrid. El Bernabéu acabó rendido a las excelencias de un Ronaldinho estelar en la contundente victoria azulgrana (0-3) en el feudo de su máximo rival.

El Barça amontonaba récords. La única nota negativa era la grave lesión de Xavi. Sin él, el equipo perdería brillantez pero seguía sólido y consistente. Con el triunfo logrado ante el Athletic de Bilbao (2-1), el duodécimo consecutivo, los azulgrana completaban, con 46 puntos, la mejor primera vuelta de la historia desde que la Liga la disputan 20 equipos y la victoria se premia con tres puntos. Unos registros (14 victorias, 4 empates y una derrota) que le permitieron tener siete puntos de ventaja sobre Osasuna, que ostentaba el honor de perseguir desde la lejanía a los catalanes.

La larga racha del Barça duró toda una vuelta (15 victorias y tres empates) hasta que, el 4 de febrero, volvió a toparse con el Atlético de Madrid y sobre todo con Fernando Torres. Los azulgrana volvieron a probar el sabor agridulce de la derrota que tenían muy olvidado concretamente desde el 18 de septiembre cuando los colchoneros les derrotaron por 2-1.

Tras la polémica eliminación copera ante el Zaragoza, el Barça sumó dos derrotas consecutivas. A la sufrida ante el Atlético de Madrid (1-3) unió otra a domicilio ante el Valencia (1-0). Dos traspiés que insuflaron ánimos a sus perseguidores.

El Barça acusaba un pequeño bache, el único de la temporada, por culpa de una larga lista de ausencias en esos partidos. Una vez recuperados los Ronaldinho y cía., los azulgrana volvieron a las andadas. Sumaron tres victorias consecutivas (Betis, Zaragoza y Deportivo) que, combinadas con los tropiezos de sus rivales, le dejaban con medio título en el bolsillo.

Pensando en Europa

Faltaban 11 jornadas y el Barça se podía permitir el lujo de reservar fuerzas para sus duros enfrentamientos ante el Chelsea en los cuartos de final de la Liga de Campeones. Una estratagema que premiaba la trayectoria azulgrana en la competición casera y que se repetiría en los partidos previos ante el Benfica o el Milan.

Entre las rotaciones de Rijkaard y la propia relajación de sus jugadores, el Barça bajó el ritmo en el tramo final y sumó hasta tres empates consecutivos (Málaga, Real Madrid y Santander) que sólo pudieron retrasar lo inevitable.

Estaba cantado que el título sería azulgrana. Así que los azulgrana se dedicaron a conservar fuerzas para optar al título de la Liga de Campeones. París les espera. La Liga, la segunda consecutiva, ya está en el zurrón. Ahora toca luchar por un doblete histórico.



Agencias

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